¿Es posible renovar la imagen de un club de fútbol sin quemarse?

 

Las marcas de fútbol son sagradas pero no eternas

Hace un par de semanas conocíamos el rebranding del Real Valladolid C.F. y, como viene siendo habitual cuando un equipo toca su emblema, el cambio volvió a incendiar las redes. Un fenómeno que ya hemos vivido con marcas como GAP, Airbnb o Pepsi pero nunca a este nivel.

¿Significa esto que la identidad en el fútbol es un grial intocable? Las marcas de los equipos de fútbol también envejecen y deben evolucionar para seguir siendo relevantes y expresar la realidad, el momento y los valores de sus clubes.

¿Acaso no ha evolucionado la equipación de los jugadores? Recordemos los mini pantalones de la época de Di Stéfano…

¿Es por tanto herejía rediseñar el escudo de un club? La identidad visual de los equipos debería poder adaptarse a los nuevos tiempos y necesidades sin tanto alboroto.

Porque no es solo la heráldica. Hemos visto desatarse la polémica en restylings sutiles (el caso del Barça) y en rebrandings más radicales (el caso de la Juventus). Ya sea por el componente emocional, el sentimiento de pertenencia o el legado histórico, los socios de un club de fútbol son fans acérrimos; brand lovers que se sienten copropietarios de la marca y para los que su club es una parte importante de su identidad. Y ahí entramos en terreno minado…

¿Se trata entonces de hacer un proceso participativo? Aunque siempre está bien contar con la opinión de aficionados, exjugadores e historiadores especializados, es imposible no herir sensibilidades. Un club reúne a personas muy diferentes para las que su equipo evoca unos recuerdos y unos significados distintos y profundos.

En definitiva, el rebranding de un club de fútbol siempre va a ser un proyecto controvertido de abordar y tan deseado como temido. Un proceso que nos brinda la oportunidad de entrar a formar parte de la vida de miles de personas pero que también nos pone en el foco de todas las miradas… Suerte a los siguientes 😉

Vasava fue el estudio encargado de actualizar la identidad visual del Atlético de Madrid. Un rebranding limpio y actual que buscaba hacer frente a los desafíos del club sin renunciar a sus raíces.

Summa rediseñó la identidad del club blaugrana. Bajo un enfoque simplificador, eliminó contornos y realzó los signos más identificativos adaptando la marca al mundo digital.

Bajo el eslogan “Black and White and MORE”, Interbrand decidió convertir la J de la Juventus en el escudo del club con un diseño minimalista más cercano al mundo corporativo que a la heráldica.

El rebranding de Leeds United es el ejemplo perfecto de que a pesar de consultar a más de 10.000 personas durante 6 meses no es garantía de éxito. De hecho, en este caso, el club decidió no implementar el nuevo diseño.

En el caso del Paris Saint Germain, Dragon Rouge optó por jerarquizar los pesos del club dando más presencia a París y a la flor de lis. Un rediseño que elimina la cuna del escudo pero que mantiene la esencia y la estructura del anterior símbolo.

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