¿Puede una marca ser 100% sostenible?

 

Primero hacer, después decir

Tendencias y consumidores están empujando a las marcas a crear modelos empresariales sostenibles, que persigan una huella de carbón cero.

Está más que demostrado que  la cultura de lo desechable no se puede sostener y las marcas no pueden mirar hacia otro lado: deben dar pasos firmes hacia innovaciones de producto que aprovechen al máximo los recursos.

En este sentido, hace unos días veíamos el lanzamiento del primer desodorante recargable. Una apuesta valiente por la sostenibilidad que se aleja de las pequeñas iniciativas y gestos greenwashing, y se lanza a reestructurar su negocio con el planeta en mente.

Porque construir una marca verdaderamente sostenible trastoca absolutamente todos los puntos del negocio (materiales, transporte, empleados, proveedores, etc.) y eso implica un gran esfuerzo tanto económico y logístico, como de comunicación. Porque si no comunicamos con transparencia los nuevos procesos, los consumidores no podrán valorar el compromiso real de la marca.

Estrella Damm ha anunciado esta semana que elimina definitivamente el plástico de sus embalajes y lo sustituye por cartón sostenible, lo que supondrá la reducción de 99 toneladas de plástico al año.

Dove ha lanzado su primer desodorante recargable. De acero inoxidable, está diseñado para que dure toda la vida.

Flamingo’s Life es una marca posicionada contra el ocultismo en la industria de la moda. Por eso, se ha asociado con BCOME, una plataforma que permite a las marcas medir y demostrar al consumidor cómo de ético y sostenible es su producto.

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