La Chipotlera, una historia de amor

¿Cómo iniciar una revolución social desde un proyecto con un carácter único?

La Chipotlera nació en 2011 y tras 10 años con un alcance aún limitado en el mercado, llegaba el momento de dar un golpe en la mesa y situar a la marca a la altura del increíble producto y proyecto que tenían entre manos. Cuando el cliente se acercó a nosotros y nos habló del proyecto fue amor a primera vista y nos pusimos manos a la obra para ayudarles y acompañarles en este retador proyecto de rebranding.

Y ese golpe en la mesa tenía que empezar, irremediablemente por un giro estratégico. Y es que ellos lo tenían claro: querían revolucionar el mundo del picante, democratizarlo, romper con todos los estereotipos y acercarlo de una forma diferente a la gente, no solo a través del sabor sino también del ritual y lo que el picante detona en la mesa. Y de ahí nació el concepto “El detonante de una revolución” y la idea de nuestra querida «Guerrilla del picante».

El proceso creativo para darle vida fue exhaustivo y valiente. Ideamos los personajes, sus nombres, su aspecto y personalidad y también un relato en primera persona para cada una de ellas que transmitiera su valor y cualidades organolépticas.

Una de las decisiones más importantes que tuvimos que tomar para el éxito del proyecto fue la búsqueda y elección del artista que fuera capaz de dar vida a estos personajes. Nuestro reto era mantener la esencia underground de la marca, trayéndola a la actualidad a través de un universo fresco, divertido y canalla. Nadie mejor que Sergio Mora, quien también se enamoró del proyecto, para ayudarnos en este reto.

 Y junto a él, terminamos de crear todo el singular universo ilustrativo de personajes.

Sergio Mora es un reconocido artista que ha diseñado la portada del disco «El poeta Halley» de Love of Lesbian (por la que ganó un Grammy), ilustró una de las últimas portadas de la revista Forbes, ha colaborado con grupos musicales como Fangoria y Kiko Veneno e incluso diseñado los murales del restaurante del Chef José Andrés en Miami y Nueva York.

Y así es como nació nuestra guerrilla del sabor.

Por otro lado, para materializar esa idea de revolución y guerrilla, se creó un manifesto de marca con un tono canalla, altivo y con un punto radical que ponía de manifiesto que en las revoluciones, sobran las medias tintas.  Tanto el tono como los mensajes de marca creados para los diferentes soportes y piezas mantienen esa idea de lucha conjunta y un poco de grito de guerra.

Pero no solo de ilustraciones y de tono vive la marca. Por eso creamos un sistema visual de claro corte revolucionario. Un look and feel cajeado que aporta estructura y rotundidad, pero con la flexibilidad que las revoluciones necesitan. Con un logotipo multicolor que actúa como bandera y una paleta muy rica que simboliza la idea de revolución abierta, dándole un color contra color canalla y radical. Y por último una tipografía singular, tajante y segura como la marca, pensada para ‘gritar’, para hablar fuerte y claro. 

Además, ayudamos a La Chipotlera a llevar de forma coherente este universo de marca a todos los puntos de contacto a través de una estrategia de redes sociales que, no solo pretendía reposicionar a la marca, sino ayudarles a amplificar la llegada e impulsar las ventas en esta nueva etapa. 

El resultado fue una marca renovada y valiente, con un look&feel lleno de personalidad y color, y una potente narrativa que consigue trasladar a cada producto el buen humor y la revolución positiva que se genera alrededor del picante. Una marca con principios donde lo ‘orgánico’ es una forma de vida y que combina el alma de la alta cocina con una actitud abierta y cercana a todos.

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