¿Deben las marcas posicionarse políticamente?

 

El brand love se alcanza arriesgando.

Tras el asalto al Capitolio, algunas redes sociales han silenciado a Trump y otras muchas marcas como FedEx, Hilton, Mastercard o Microsoft, han roto lazos con el discurso del todavía presidente.

Frente a un público más activo y concienciado, y sabedor de su poder e influencia, emergen las llamadas ‘marcas activistas’ que, comprometidas con sus principios y valores como compañía, dedican tiempo y esfuerzo a luchar por las causas que consideran justas.

Si bien hay asuntos con un cierto consenso global y en los que resulta más sencillo mojarse, como la lucha contra el cambio climático o la igualdad, el asunto se complica cuando llevamos el debate a inclinaciones políticas.

La creciente polarización ideológica aumenta el deseo del consumidor de saber si las marcas que compramos están alineadas con nuestra forma de pensar y con nuestros valores. La idea de ‘votar con la cartera’ está en expansión pero, ¿hasta dónde debe llegar el compromiso político de las marcas?

Patagonia se ha posicionado en numerosas ocasiones contra Trump, llegando incluso a demandarle ante la justicia por reducir los límites de áreas naturales protegidas.

Ben&Jerry’s lanzó su propio podcast para hablar de la injusticia racial. Un programa de 6 episodios que buscaba educar y alentar al público a desmantelar el racismo sistémico en EEUU.

Lyft, bajo el concepto ‘America is an idea, not a geography’ quiso profundizar y compartir las historias de sus propios conductores, cuya mayoría son inmigrantes.

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